martes, 2 de diciembre de 2008

Que idiotez de reclamo a Google. Las armas tambien son para hacer daño y todo el mundo las fabrica.


La fascinantes herramientas Google Earth y Google Maps continúan dando de qué hablar, y no precisamente por la facilidad con la que se puede obtener información sobre edificios o ver a detalle y encontrar cualquier punto en particular del planeta, sino por el mal uso del que pueden ser objeto.
Tras los recientes atentados de Bombay, en la India, ha salido a la luz que los terroristas usaron Google Earth para encontrar sus objetivos y coordinar los ataques en instalaciones específicas.
De acuerdo con el portal Tgdaily.com, los oficiales indios a cargo de la investigación encontraron que los terroristas memorizaron imágenes satelitales de esta herramienta para ubicar perfectamente los sitios en donde realizarían los atentados.
Esto levanta nuevamente las preocupaciones de algunos países, como India y China, sobre el hecho de que Google Earth puede exponer sus instalaciones de defensa y develar puestos militares supuestamente secretos, argumento que no suena nada descabellado si tomamos en cuenta que con esta herramienta ya se han encontrado incluso zonas arqueológicas no conocidas.
Algunos reportes de medios también informaron que manifestantes ingleses alguna vez usaron Google Earth para poder acceder al techo del edificio del Parlamento en Londres.
El reporte de Tgdaily asegura que el Pentágono, en Estados Unidos, instruyó a las instalaciones del Departamento de Defensa a lo largo del país a evitar que los equipos de Google tomaran imágenes panorámicas de su edificio así como tomas a nivel de calle de las bases militares, lo que Google confirmó posteriormente a través de un comunicado.
Impulsada por el peligro que esta herramienta puede representar en las manos equivocadas, la asociación estadounidense ‘Stop Child Predator' lleva a cabo una campaña para pedir que Google Street View sea prohibido por ser "una amenaza para nuestros hogares y nuestros hijos".
Según un comunicado de Google, la organización acusa a esta herramienta de permitir a los secuestradores de niños acceder de manera muy sencilla a información sensible para la seguridad infantil, como imágenes de los propios niños, sus casas, los colegios o los lugares de reunión a los que acuden.