jueves, 13 de marzo de 2008

El silencio de un político, jamás significara que no lo dijo. (Abel Desestress)


Lo que Alvaro Uribe no dijo en la Cumbre

Fernando Londoño, en una columna que publica hoy en El País de Cali afirma que “Chávez y Correa saben bien por qué no aceptan que las Farc sean terroristas. Teniéndolas como insurgentes pueden conservarlas como aliadas, y usarlas como punta de lanza en el proyecto socialista del Siglo XXI.

Esta es su columna:

Chávez y Correa saben bien por qué no aceptan que las Farc sean terroristas. Teniéndolas como grupos de delincuentes, que a veces cometen atrocidades, y calificándolas como insurgentes pueden conservarlas como aliadas, mantenerlas en contacto para presionar a Colombia y usarlas como punta de lanza en el proyecto socialista del Siglo XXI y en la geopolítica ‘bolivariana’. Como quien dice, toda su política externa depende de ese pequeño detalle.

Colombia no lo entiende o hace como si no lo entendiera. Su embajador en la OEA no puede ser culpado de ese error. Al pobre lo eligieron a sabiendas de que sobre política internacional no sabía eso, ni nada. Pero desconcierta que el presidente Uribe, la Cancillería y sus asesores omitan semejante enormidad.

Aceptando que los demás países latinoamericanos se encojan de hombros ante semejante cuestión, la muerte de ‘Raúl Reyes’ queda limitada a un error de Policía o a una brutalidad estatal. El minuto de silencio que le tributaron en la Asamblea de Venezuela no es apenas una perversión de estimativa, es una declaración de guerra a Colombia, una forma de degradar su tragedia, un camino para humillarla y amenazarla. Correa anda en lo mismo. Si su secuaz Larrea –el Juan del computador de ‘Reyes’- puede entenderse con esos criminales por razones humanitarias, es porque no viola el Derecho Internacional Humanitario cuando lo hace. Discutir con un delincuente común para que libere unos secuestrados puede justificarlo un estado de necesidad. Andar en concilios con terroristas es un crimen de lesa humanidad.