jueves, 6 de marzo de 2008

El barco que caza terremotos


Si solo dedicases un minuto, de tu vida todos los días, para tratar de entender tu existencia. Que Feliz serias. (Abel Desestress)

Un gigante para combatir la ira de la Tierra

200 metros de eslora
Con 200 metros de eslora y una torre de perforación de 70 metros, el ‘Chikyu’ deja pequeño a casi cualquier otro barco. Su generador de electricidad podría mantener a un a población de 3.500 personas. La velocidad del mastodonte, eso sí, es reducida: 22 km/h.
7 kilómetros de alcance
El ‘Chikyu’ permite perforar hasta 10 kilómetros por debajo del nivel del mar (siete kilómetros bajo el subsuelo marino), tres veces más que lo conseguido hasta ahora por cualquier buque oceanográfico.
260.000 euros
Todo en este buque oceánico es descomunal. El coste diario de la primera expedición del ‘Chikyu’ fue de unos 260.000 euros. El gobierno español ha aportado 350.000 en total.
Fuente de terremotos
En la fosa de Nankai, donde se solapan la placa del Pacífico y la euroasiática, está el origen del 90% de los terremotos que sufre Japón. En este país se registra el 20% de los seísmos que rebasan los 6 grados en la escala de Richter.
Proyecto internacional
En la primera expedición del buque oceanográfico han participado 16 investigadores de seis países.

En expediciones sucesivas, el Chikyu realizará perforaciones cada vez más profundas, hasta alcanzar los seis kilómetros bajo el subsuelo marino en 2012. Allí, en el lugar donde las fallas se juntan y se generan los terremotos, se colocarán observatorios permanentes con el fin de estudiar de forma minuciosa qué pasa antes, durante y después de un movimiento sísmico. Estas investigaciones proporcionarían, en último término, la capacidad para mejorar los sistemas de predicción de seísmos.
Expedición en Europa
En el futuro, “si las propuestas tienen el interés necesario” para que merezca la pena el alto precio del Chikyu, sería posible que el barco realizase prospecciones en regiones con riesgo sísmico más cercanas, como el Mediterráneo.
Además de investigar sobre el origen de los terremotos, el gigantesco buque japonés servirá para estudiar si existen microbios muy por debajo del suelo oceánico, donde podrían sobrevivir alimentándose de la energía química y calorífica de las rocas oceánicas. Un hallazgo de este tipo apoyaría la teoría que propone que la vida se originó en un ambiente como el del subsuelo marino, protegida allí de una superficie terrestre con condiciones muy hostiles.
Por último, las perforaciones del Chikyu se realizarán también con la intención de buscar yacimientos de hidrocarburos.