lunes, 31 de diciembre de 2007

QUE VERGÜENZA!! FESTEJAR EL AÑO NUEVO


Mira la foto, no seas cobarde, mírala bien, y si lloras como yo
Probablemente entiendes la vergüenza de tu insolente vida,
Cuando tiras el agua, la comida, y contaminas tu medio ambiente
Si lloras como yo, quizás estemos en el mismo canal.
PREGUNTANDOTE... si hay algo que festejar… acaso no vale la pena festejar todos los dias por estar vivos...?
Cada cinco segundos muere un niño de hambre; uno de cada cinco niños en Estados Unidos es peligrosamente obeso; 10 millones de personas mueren cada año debido al hambre o las enfermedades que provocan y acentúan la malnutrición; el mundo produce comida más que suficiente para todos los seres humanos; el presupuesto total mundial que dan los Gobiernos de los países ricos para el desarrollo de los países pobres es de 50.000 millones de dólares al año; el presupuesto de Estados Unidos para la guerra en Irak (según cifras oficiales de ese país) hasta la fecha ya duplica esa cantidad.
El hambre, que mata directa o indirectamente a nueve veces más personas cada día de las que murieron en las Torres Gemelas de Nueva York, es la manifestación más extrema posible de la pobreza, del fracaso humano. Reducir la cifra de gente hambrienta en el mundo a la mitad ha sido identificado como una prioridad dentro de los Objetivos Milenio de Naciones Unidas para los próximos 10 años.
Aparte de organizaciones pertenecientes a la ONU, hay 1.200 ONG comprometidas con este esfuerzo. Con el objetivo de establecer por qué hay tanta hambre en el mundo, EPS ha sondeado las opiniones de representantes de la ONU, especialmente del Programa Mundial de Alimentos; de ONG, entre ellos Ignasi Carreras, director general de Intermón Oxfam; de académicos especialistas en el tema; y de expertos de todo tipo -de médicos a banqueros- en África, el continente donde el hambre es más endémica y devastadora.
Que tengas un feliz AÑO NUEVO, proponiéndote, SER un mejor SER humano, no hace falta mas, para que no vuelas a llorar como yo.
Sinceramente Abel